Día 1. Pongámonos en situación

Hola queridx yo del futuro. Pongámonos en situación y contextualicemos el momento de la historia en el que te encuentras. Hoy es lunes 13 de diciembre y no ha sido un buen día.  Aunque los has tenido peores, hoy también ha sido uno de esos en los que lo avanzas como un autómata. Ni malo, ni bueno. Insignificante.

Sé que llevas un tiempo sintiendo que pasa algo en tu interior. Algo no va bien. No te sientes bien. Pensabas que sería algo temporal. Hormonal. Una crisis existencial. Puede que ninguna. Puede que ambas. Podría ser lo normal a tus 20 años. Pero no consigues llevar una vida normal más de una semana.

Ya llevas cerca de los 2 años en esta situación aunque hace relativamente poco que te has dado cuenta de que tu solx no vas a poder con todo este peso. Se lo has contado a tu mejor amigx de la universidad y a tu primx. La persona más importante de tu vida, tu padre, todavía no sabe nada. A veces piensas que debería darse cuenta porque las señales están ahí. Pero no lo culpes, bastante tiene el pobre con su trabajo. Puede que no sea tan evidente como te piensas.

Hace poco te decidiste pedir cita a tu medica de cabecera para contárselo y que te remitiese al psicólogo. La primera vez te dormiste, cómo no. Pero la segunda te acompañaron y si que fuiste. El 18 de diciembre tienes unos análisis de sangre. Este verano ha sido un desastre y quieres saber que todo está bien. Además quieren descartar que se deba a factores hormonales. Haz el favor y no te duermas, que nos conocemos.

El tema del psicólogo va a estar más complicado. Tienen que leer tu caso y estás a la espera de que te lo aprueben o lo denieguen. Los psicólogos de la seguridad social por norma general solo suelen aceptar los casos más graves. Hay talleres grupales para la ansiedad, pero tú necesitas terapia. Es indignante y frustrante a la misma vez. Pero vayamos paso a paso.

Has descubierto algo nuevo. Puede que con un poco de tiempo y paciencia puedas mejorar tu higiene del sueño. Has conocido tus 3 mejores aliados: la valeriana, la melatonina y el dormidina. Vas con cautela con este último. Dicen que es traicionero. Demasiados posibles efectos secundarios y un despertar resacoso. Pero lo venden sin receta asique vas a darle una oportunidad.

Mañana será otro día.


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