Momento zen mientras meaba en el mar

Ayer tuve un día raramente activo. Madrugué (cosa extraña en mi) cogí un tren rumbo a Valencia y no paré hasta que caí rendida a las 3 de la madrugada. Un autobús y una caminata agradable más tarde estaba en la playa. La primera vez que iba en todo el verano. Me arrepiento de no haber ido más, pocas oportunidades me quedan ya. Aproveché uno de esos chapuzones rápidos para echar una meadita rápida. Todos lo hacemos. Si los peces mean en el mar, yo también. Bueno, si los investigadores de una prestigiosa universidad descubren que el que yo mee en el mar es perjudicial para el medio ambiente dejaré de hacerlo. Como al parecer la meadita no iba a ser tan -ita ni tan corta, me encontré cubierta hasta la mitad de mi cuerpo por el majestuoso mar. Me acordé entonces de un libro que leí que decía que meditar no era un ejercicio encorsetado que deba hacerse tan solo vistiendo mallas en una clase de yoga. En cualquier momento y lugar puedes concentrarte en un sonido de tu alrededor y relajarte. Meditar = relajarse. Es un poco simplista, pero de momento yo lo veo así. Decía también algo sobre la desconexión de las personas. Me dí cuenta de la verdad de esa “desconexión” cuando en mitad de aquel mar tan bonito me tomé un momento para sentir dónde estaba. Mirar a mi alrededor.

Esa desconexión de la que habla el libro me recuerda mucho a cuando estas paseando por un lugar bonito con alguien mientras mantienes una conversación. Caminas en modo automático sin tener en cuenta el entorno. Es parecido a cuando estás escuchando música y rebobinas porque te has dado cuenta de que no estabas prestándole atención y deseas apreciarla de verdad. Sentir ese ritmo que te gusta, esa letra que te llama la atención.

 

 

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Autoestima

Lo que primero se nos viene a la cabeza a todos, o por lo menos a mí, cuando oigo hablar de la autoestima es en el físico. Durante toda mi adolescencia he tenido complejos por mi peso, mi pelo, mi estatura… Ya todavía en mi post-adolescencia he superado algunos de esos complejos y he añadido otros a mi carrito. Pero, ¿ Y los complejos de carácter mas emocional? Se me viene a la cabeza, por ejemplo, el caso de alguien que lleve algún año en paro. O yo misma, sin ir mas lejos, que llevo estancada con mis estudios varios años.

En mi caso en particular los complejos físicos que pueda tener han quedado en un segundo lugar. Porque la verdad es que es difícil preocuparte por tu físico cuando no eres feliz. Yo misma he descuidado mi recipiente y mi contenido.  Y cuando descuidas este último que es tan importante para que tu cuerpo y sobretodo tu mente estén sanos se entra en un circulo vicioso del que es difícil salir

El deporte, sin ir más lejos, es una actividad que segrega sustancias que nos producen felicidad. Alomejor no una felicidad momentáneamente palpable, sobretodo si no eres una persona muy amiga del deporte, pero si necesario para mantener una estabilidad emocional.

He aprendido que el deporte, dormir bien y comer sano son cimientos importantes del ser humano que si se tambalean y se suman a una perturbación del alma pueden ser el caldo de cultivo de algo muy malo. De infelicidad y dudas existenciales, por ejemplo. O de una depresión, como creo que es mi caso.

Son cosas que pasan desapercibidas cuando estas bien y que aprendes a valorar cuando estás mal. Ojo, darte cuenta de esto no significa que vaya implícito el llevarlo a cabo. Darte cuenta es el primer peldaño.

Retomando. También hay complejos psicológicos ligados a la autoestima. Hablando pronto. Aparte de pensar que uno puede tener la nariz demasiado grande o que le sobran unos kilos, también se puede llegar a pensar que uno no vale para nada. Llegar a pensar que no es capaz de cumplir metas. De no ser capaz de terminar lo que se propone.

 

Callejón sin salida

Todavía no estoy preparada para reanudar la universidad. A decir verdad, no me siento preparada para emprender cualquier otro camino distinto.  Ya que la universidad no es una opción, he tenido que cuestionarme qué quería hacer con mi vida. Solo hay 2 caminos en la vida.  Estudias o Trabajas. Con 21 años y toda la vida por delante no me iba a resignar  y tenía claro que necesitaba seguir formándome. Hasta ahí todo claro.

Ahora bien, ¿Por dónde empezar? Fijé la vista en los ciclos formativos de grado superior por su carácter práctico y su “corta” duración de 2 años. Pero, a cada paso hacia delante que he dado ha  supuesto la aparición de más y más preguntas.

¿Qué ciclo elegir?¿ Me inclino por uno que me guste aunque piense que tiene pocas salidas profesionales o por uno que será mas productivo a nivel laboral? ¿Y si empiezo y me doy cuenta de que me he equivocado?

Y un par, o unas cuantas preguntas más que han ido rondándome la cabeza. Todo para darme cuenta tras una pequeña búsqueda en internet de que los plazos de acceso a estos ciclos puede que ya se hayan cerrado. Primero te inscribes para saber si entras y luego ya te dejan matricularte. Mayo. En mayo uno presenta su solicitud de admisión. Pero si en Mayo todavía estaba más perdida que ahora si cabe.

Asique, ¿Ahora que? Pues eso, ya veremos.

 

Lo que he aprendido. Mi dinámica autodestructiva.

Hay cosas que he aprendido de mí a la fuerza. A base de estar sola  conmigo misma y pensar. Un arma de doble filo si no sabes cómo hacerlo.

El gran problema y el sentimiento predominante es la insatisfacción. No sé quien soy, a dónde voy, a dónde quiero ir…

Ha habido un gran parón en mi vida. Hasta ahora y cuando he mirado desde la distancia se que he seguido por impulso el camino establecido. Colegio, instituto, universidad. Pero cuando por X motivo que aun no soy capaz de comprender te estancas en la vida sin saber por qué, es muy difícil (o por lo menos para mi lo está siendo), saber como reanudar. El miedo a fracasar tampoco ayuda mucho, la verdad.

Sigo aprendiendo. Y espero, (sé) que dentro de unos meses comprenderé aun más de mi. Porque como todo en la vida se necesita tiempo. Esa es la clave.

Comprendo la dinámica autodestructiva que he estado adoptando todos estos meses. Dinámica que todavía no he cambiado pero que siendo consciente de ella estoy más cerca de suprimir. Necesito tiempo.

Siempre he tenido la percepción  de que yo no pertenezco a ese grupo de personas atrapadas por la redes sociales. No subo fotos a menudo. Soy capaz de estar con amigos o en alguna fiesta sin sentir la necesidad de compartir lo que hago con el mundo. Y en ese punto creo que no me equivoco. Pero si que he estado atrapada en otro sentido.

Si que me he refugiado. Me he evadido de la vida y de mis problemas a base de “vivir” la vida de otras personas. A través de Netflix y HBO básicamente. Logré por un tiempo alejarme de todo eso que parece tan inofensivo pero que me desconecta tanto de la realidad.

Es un bucle. Es maravilloso poder adentrarte dentro de otras realidades, ser otra persona, situaciones que te gustarían vivir. Pero te atrapa. Porque en el momento en el que sales de esa burbuja te toca afrontar la realidad. Y la realidad comparada con lo increíble de la pantalla es una mierda.

Todo ello me ha acarreado problemas de insomnio y desordenes del sueño. A su vez tristeza y culpa. Culpa, por no ser capaz de vivir la realidad.

Me doy cuenta de que solo me he estado evadiendo y es muy duro despertar de esa burbuja y ver que aunque metas la cabeza dentro de un agujero los problemas siguen estando ahí cuando la levantas.

PERO. Hoy por lo menos soy capaz de darme cuenta de todo esto. Y de asumir que ese mecanismo autodestructivo es propio de una adicción. No se si es la causa o el resultado. Solo sé que es una actitud que me ha perjudicado a la hora de llevar una vida normal. Y que se escapa a mi control.

Día 4. Un paso adelante

Queridx yo del futuro. Hoy es 15 de diciembre y llevas dos días sin escribir. Es una buena noticia porque significa que no has tenido tiempo ni la necesidad imperativa de desahogarte. Aunque confieso que casi caes en la tentación.

Al fin has obtenido noticias. Te han llamado para darte cita en el psicólogo. El 2 de diciembre. Sé que parece muy lejano pero sabes que en el fondo tienes que tener paciencia porque por mucho que lo desees el tiempo no va a pasar más rápido. 

Estos días has conseguido tener una rutina medianamente normal y hasta has estado más contenta de lo usual. Incluso has intentado hacer magdalenas.

Has intentado mantener tus demonios a raya sin éxito. Y estallas. En silencio. 

La compañía está siendo la clave en todo el proceso. Te viene bien. Te distrae y mantiene la mente ocupada. Aunque inconscientemente te empeñas en alejarte de todo el mundo. En un futuro no muy lejano tendrás que disculparte con tu mejxr amigx. Es de las pocas personas que lamentas tratar así. Aunque en el fondo eres consciente de que conoce la situación en la que te encuentras.No puedes evitarlo. Espero que se de cuenta de que tu intención no era hacerle daño.


Día 2.

Queridx yo del futuro, hoy es jueves 13 de diciembre. Ayer ni si quiera te diste cuenta de que no era lunes 13 de diciembre sino miercoles 12. Puede que solo fuera un error, pero no lo creo. Creo que a veces no sabes ni en que día te encuentras y dudo mucho que te importe. 

Según el calendario hoy era un día significativo para ti. Pero solo te has dado cuenta porque tu madre te lo ha recordado. Te ha estado llamando toda la mañana. Has colgado el teléfono y te has vuelto a dormir. Haces los cálculos y te das cuenta de que has dormido 12 horas. No es nada nuevo.

Tu padre, que a priori puede ser un hombre un tanto reservado te ha dicho: 

-Hijx, no te pases tantas horas en la cama que no es buena la marcha que llevas. Levántate a una normal aunque no vayas a hacer nada.

Crees que ese “nada” iba referido a la universidad. Ya ni recuerdas los días, semanas o meses que llevas sin ir. Ni lo recuerdas ni quieres hacerlo. Escondes la cabeza en un agujero para que nada te afecte. Pero tu no eres un avestruz. La universidad es un tema del que hablaré más adelante. De día. Los demonios internos acechan en la oscuridad. Es decir, lo que viene siendo comerse la cabeza por la noche de toda la vida.

Aparte de tirar la basura, fregar los platos y hacer la cena, no has hecho nada. Supongo que este día tampoco será digno de contar a tus nietos. Por lo menos te habías hecho algo nuevo en el pelo y te sentías guapx.

Recuerdas que mañana temprano has quedado con tu madre. Tomate ya la pastilla para dormir y vete a la cama. Ya sabes cómo se pone cuando la haces esperar. Puede que mañana sea diferente y no el día de la marmota. Es absurdo que una película te represente tanto.

Día 1. Pongámonos en situación

Hola queridx yo del futuro. Pongámonos en situación y contextualicemos el momento de la historia en el que te encuentras. Hoy es lunes 13 de diciembre y no ha sido un buen día.  Aunque los has tenido peores, hoy también ha sido uno de esos en los que lo avanzas como un autómata. Ni malo, ni bueno. Insignificante.

Sé que llevas un tiempo sintiendo que pasa algo en tu interior. Algo no va bien. No te sientes bien. Pensabas que sería algo temporal. Hormonal. Una crisis existencial. Puede que ninguna. Puede que ambas. Podría ser lo normal a tus 20 años. Pero no consigues llevar una vida normal más de una semana.

Ya llevas cerca de los 2 años en esta situación aunque hace relativamente poco que te has dado cuenta de que tu solx no vas a poder con todo este peso. Se lo has contado a tu mejor amigx de la universidad y a tu primx. La persona más importante de tu vida, tu padre, todavía no sabe nada. A veces piensas que debería darse cuenta porque las señales están ahí. Pero no lo culpes, bastante tiene el pobre con su trabajo. Puede que no sea tan evidente como te piensas.

Hace poco te decidiste pedir cita a tu medica de cabecera para contárselo y que te remitiese al psicólogo. La primera vez te dormiste, cómo no. Pero la segunda te acompañaron y si que fuiste. El 18 de diciembre tienes unos análisis de sangre. Este verano ha sido un desastre y quieres saber que todo está bien. Además quieren descartar que se deba a factores hormonales. Haz el favor y no te duermas, que nos conocemos.

El tema del psicólogo va a estar más complicado. Tienen que leer tu caso y estás a la espera de que te lo aprueben o lo denieguen. Los psicólogos de la seguridad social por norma general solo suelen aceptar los casos más graves. Hay talleres grupales para la ansiedad, pero tú necesitas terapia. Es indignante y frustrante a la misma vez. Pero vayamos paso a paso.

Has descubierto algo nuevo. Puede que con un poco de tiempo y paciencia puedas mejorar tu higiene del sueño. Has conocido tus 3 mejores aliados: la valeriana, la melatonina y el dormidina. Vas con cautela con este último. Dicen que es traicionero. Demasiados posibles efectos secundarios y un despertar resacoso. Pero lo venden sin receta asique vas a darle una oportunidad.

Mañana será otro día.


Quien cojones soy y que hago aquí

Aunque bien pudiera ser una pregunta que todos nos hacemos, no. No voy a hablar del sentido de la vida ni esas mierdas porque quien coño sabe quienes somos y qué hacemos aquí. 

Hoy vengo a decir que estoy cansadx de ver cómo la gente cuenta sus mierdas cuando ya han pasado por ellas y es fácil contarlas y hablar de superación. No me malinterpretéis. Hay que ser muy valiente para hacerlo. Pero a mi lo que realmente me importa es el durante. Lo realmente interesante es ver como una persona pasa en tiempo real por una crisis existencial de la hostia. Poder leerme en un futuro y darme cuenta, analizar el proceso por el que he tenido que atravesar hasta llegar a un punto en el que pueda decir “estoy bien”. Porque cuando dejas atrás toda esa mierda es fácil olvidar lo duro que fue. Y porque me conozco y sé que si fuera por mi tropezaría 3 veces con la misma piedra, esta especie de diario es para mi yo del futuro.

Si en el camino, alguien se encuentra con estas palabras y se siente identificadx con cualquiera de mis historias. Amigx mix, ya somos dos.

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